Más noticias

“Llevo a Techint en la sangre”

Publicado 1.8.2023

Iskender viajó de Turquía a Argentina para trabajar en el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) como supervisor general de línea de la soldadura automática, una tecnología de última generación que se está utilizando por primera vez en el país.

 

En el GPNK todo el mundo quiere a Iskender, un hombre simpático, un profesional experimentado y apasionado por su trabajo, que confiesa: “Llevo a Techint en la sangre”. Su relación con la empresa se remonta a 1978, cuando su padre empezó a trabajar en Techint Ingeniería y Construcción, más concretamente en el gasoducto Shedgum-Yanbu en Arabia Saudita, un proyecto muy importante para la empresa en Medio Oriente. Ahora, varios años después, Iskender se encuentra escribiendo su propio capítulo con la empresa, esta vez a una gran distancia de casa, en América Latina.

“Cuando mi padre empezó a colaborar con Techint en el gasoducto de Shedgum-Yanbu, yo tenía apenas un año. Él trabajó en muchas empresas, pero cada vez que me contaba algo, era sobre Techint. De pequeño, yo fantaseaba sobre cómo sería trabajar en la empresa. Treinta y ocho años después ¡mis sueños se hicieron realidad!”, comenta Iskender.

Además de su padre, su hermano y su tío también trabajaron en la compañía. Iskender recuerda una anécdota que le contó su padre. “En el campo, mi padre padecía ´migrañas’ hasta que en el proyecto un médico argentino le dio unas pastillas y una inyección. Diez días después, los dolores de cabeza se habían ido”, cuenta Iskender.

Venir de muy lejos

Cuando el jefe de Iskender en la empresa de oleoductos BTC le contó que la empresa estaba a punto de aceptar un encargo para Techint, se puso muy contento. Su primer proyecto fue en Chile, y más adelante viajó a México. Luego llegó a la Argentina en noviembre de 2022, junto a otros 44 turcos contratados para participar del emblemático proyecto del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) que hace historia en este país. Allí se desempeñó como Supervisor General de la línea de soldadura automática, una tecnología de última generación que se está implementando por primera vez en Argentina. 

“Cuando llegó el momento de empezar la universidad, le dije a mi padre que no quería estudiar. Quería ir a trabajar en el oleoducto. Al principio, mi padre dijo que no. Pero a los 20 años, decidí dejar todo e irme a trabajar en lo que me apasionaba. Mi jefe, el Sr. Jihad, decidió tomarme y empecé a trabajar con su hijo en un oleoducto en Turquía. Después, fui a India, Irán, Abu Dhabi, Kazajstán y Rusia”, recuerda.

A Iskender le encanta viajar y conocer gente de culturas y orígenes diferentes. En la India conoció la comida picante mientras que, en Argentina, probó el asado, carne cocinada a la parrilla, que él considera sumamente sabrosa. “Cuando trabajábamos en la línea, la gente nos decía: 'Vengan a casa, vamos a hacer un asadito'. Fueron súper amables, nos invitaban a sus casas como si fuéramos familia”, dice entusiasmado.

A un ritmo avanzado

Tras llegar a Argentina, él y su equipo permanecieron 15 días en el Parque de Máquinas de Gral. Pacheco, donde recibieron capacitaciones junto a los otros soldadores, antes de dedicarse de lleno al trabajo en la obra del GPNK. “Cuando empezamos a soldar la tubería, tuvimos un pequeño inconveniente con el material, porque la soldadura automática avanza muy rápido y los tiempos de producción debieron apresurarse. En el GPNK, me decían que estaba loco, la gente no creía que fuese posible hacerlo tan rápido, pero cumplimos en tiempo y forma y estamos muy orgullosos de eso”, concluye.

Noticias relacionadas

Ver más noticias