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Infraestructura, experiencia y talento: las claves para impulsar la minería argentina

Publicado 24.8.2026

Durante su participación en LA NACION Minería, Ricardo Juan, Mining Sr. Director de Techint E&C, analizó la infraestructura que requieren los megaproyectos mineros, el desafío de formar talento especializado y el valor de la experiencia regional en minería en Chile y Perú para transformar el potencial geológico argentino en proyectos concretos.

La minería argentina atraviesa una etapa de expansión que abre nuevas oportunidades para el desarrollo económico del país. La cartera de proyectos de cobre y litio plantea, al mismo tiempo, desafíos asociados a la infraestructura, la logística, el abastecimiento de agua, la disponibilidad de talento y la capacidad de ejecutar iniciativas de gran escala.

En este contexto, Ricardo Juan, Mining Sr. Director de Techint E&C, participó del panel “Soluciones energéticas, infraestructura y logística para un sector en crecimiento”, realizado en el marco de LA NACION Minería. Durante el encuentro, compartió la experiencia de la compañía en Argentina, Chile y Perú y destacó que el crecimiento de la industria dependerá de una mirada integral sobre los proyectos y el ecosistema que los acompaña.

La infraestructura como punto de partida de los proyectos mineros

Para Juan, hablar del desarrollo de nuevos megaproyectos mineros implica necesariamente hablar de infraestructura. En su exposición distinguió dos dimensiones complementarias. La primera comprende las obras específicas que cada proyecto necesita para convertirse en realidad, como caminos de acceso, líneas eléctricas y campamentos para los equipos que participan de la construcción.

La segunda abarca la infraestructura que sostiene al ecosistema minero en el largo plazo y que se desarrolla junto con el crecimiento de la actividad. Allí se incluyen la conectividad, el transporte, la oferta de servicios y otras capacidades necesarias no solo durante la construcción, sino también cuando los proyectos ingresan en sus etapas de operación y producción.

“La experiencia de Chile y Perú permite dimensionar ese desafío. La conectividad aérea del norte chileno, donde ciudades como Iquique, Antofagasta y Calama cuentan con capacidad para atender entre 20 y 30 vuelos diarios, con la de San Juan, donde la frecuencia fluctúa aproximadamente entre tres y cinco vuelos por día. La diferencia muestra que el crecimiento minero requiere una infraestructura que evolucione en paralelo con la cartera de proyectos”, dijo Juan.

Más alternativas para la minería argentina

La ubicación cordillerana de los yacimientos argentinos suele plantearse como un desafío logístico. Sin embargo, Juan propuso observarla también como una oportunidad. Argentina puede evaluar tanto puertos nacionales como chilenos para la salida de la producción y dispone de distintas alternativas para el abastecimiento de suministros críticos, entre ellos el agua.

“Más que verlo como una restricción, tenemos una posibilidad: tenemos alternativas para elegir. La clave será analizar cada opción y seleccionar la más conveniente para las características de cada proyecto”, añadió.

Esta mirada regional resulta especialmente relevante para una industria en la que la infraestructura hídrica, portuaria, energética y vial debe integrarse desde las etapas iniciales de planificación.

Agua para minería: experiencia regional aplicada a proyectos de gran escala

El abastecimiento de agua es uno de los factores críticos para el desarrollo de la minería, particularmente en regiones áridas y operaciones ubicadas a gran altura. Durante el panel, Juan explicó que Chile transformó hace décadas su matriz de uso del agua y destacó la trayectoria de Techint E&C en soluciones hídricas para minas de Chile y Perú.

Como ejemplo, presentó C20+, el sistema de impulsión de agua que Techint E&C desarrolló para Collahuasi, en el norte de Chile. El proyecto incluye cerca de 200 kilómetros de ductos y cinco estaciones de bombeo para transportar agua desde una planta desalinizadora en el océano Pacífico hasta una operación situada a aproximadamente 4.400 metros sobre el nivel del mar.

“Es un proyecto emblemático que nos posiciona, nos agrega valor y nos permite contar con personal con muchísima experiencia en proyectos mineros de la escala de los que se vienen en Argentina”, sostuvo.

Además, comentó que Techint E&C ha participado en cerca del 80% de los grandes sistemas de impulsión de agua desarrollados para la minería chilena, mediante soluciones que integran obras marinas, plantas desalinizadoras, acueductos, estaciones de bombeo e infraestructura eléctrica de alta tensión.

Entre los proyectos recientes también se encuentran SADDN e Interconexión, en Chile. En SADDN, el sistema transportará agua desalinizada a más de 3.000 metros de altura para abastecer operaciones de Codelco en el norte de Chile, entre ellas Chuquicamata. La escala de estos proyectos también se refleja en su impacto sobre el empleo. SADDN generó alrededor de 8.000 puestos de trabajo.

Talento especializado para una nueva escala de proyectos

En este sentido, además de la infraestructura física, el crecimiento de la minería demandará una gran cantidad de personas con capacidades técnicas y experiencia en obras complejas. Los propios proyectos mineros competirán entre sí por talento y, a la vez, con la industria del Oil & Gas, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta y su cartera de iniciativas en ejecución y planificación.

Frente a ese escenario, Juan planteó una mirada optimista basada en experiencias concretas. Techint E&C ya enfrentó retos similares al desarrollar proyectos de Oil & Gas en Vaca Muerta, como Fortín de Piedra y el Gasoducto Perito Moreno, y también al ejecutar en simultáneo grandes sistemas de impulsión de agua en Chile, y una de las refinerías más grandes de México.

La respuesta, explicó, está en anticipar las necesidades, identificar las brechas de capacidades y desplegar programas de formación y desarrollo. Para alcanzar la escala requerida será fundamental articular el trabajo entre el sector público-privado.

“Con planes, capacitaciones y desarrollo, uno logra formar a esa gente. No tengo ninguna duda de que los proyectos van a poder hacerse con los recursos y las habilidades que se necesitan. En Techint E&C ya venimos impulsando estos programas de formación y desarrollo para nuestro personal”, afirmó.

El desafío será articular esas capacidades con una planificación de largo plazo que permita transformar las oportunidades de la minería argentina en inversión, empleo, desarrollo de proveedores y crecimiento sostenible.

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